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Tromboembolismo pulmonar: síntomas, riesgos y tratamiento

Foto del escritor: Pamela Alejandra Marin Villalón
Pamela Alejandra Marin Villalón
15 jun
7 min de lectura

El tromboembolismo pulmonar ocurre cuando un coágulo viaja hacia los pulmones y obstruye una arteria pulmonar, pudiendo causar falta de aire, dolor en el pecho o palpitaciones.


Conoce qué es el tromboembolismo pulmonar, cuáles son sus síntomas, cuándo consultar de urgencia, cómo se trata y qué cuidados son importantes después del diagnóstico.



Tromboembolismo pulmonar


El tromboembolismo pulmonar, también conocido como TEP, ocurre cuando un coágulo de sangre viaja por la circulación hasta los pulmones y obstruye una arteria pulmonar.


La mayoría de las veces, este coágulo se origina en una trombosis venosa profunda de las piernas o la pelvis. Desde ahí puede desprenderse, avanzar por las venas hacia el corazón y llegar a la circulación pulmonar.


El TEP puede variar mucho en gravedad. Algunas personas presentan síntomas leves, mientras que otras pueden tener compromiso importante de la respiración, la circulación o la oxigenación. Por eso, ante la sospecha de tromboembolismo pulmonar, la evaluación médica debe ser oportuna.


¿Qué es el tromboembolismo pulmonar?


Es la obstrucción de una o más arterias pulmonares por un coágulo de sangre.


Cuando esto ocurre, una parte del pulmón recibe menos flujo sanguíneo. Esto puede dificultar el intercambio de oxígeno, aumentar el esfuerzo del corazón y producir síntomas como falta de aire, dolor torácico, palpitaciones o desmayo.


El TEP forma parte de la enfermedad tromboembólica venosa, junto con la trombosis venosa profunda. Ambas condiciones están estrechamente relacionadas.


Síntomas frecuentes


Los síntomas pueden aparecer de forma repentina o progresiva. No todas las personas presentan los mismos signos.


Los síntomas más frecuentes son:


  • Falta de aire.

  • Dolor en el pecho.

  • Palpitaciones.

  • Tos.

  • Tos con sangre en algunos casos.

  • Mareo, sensación de desmayo o desmayo.

  • Dolor o hinchazón de una pierna si existe trombosis venosa profunda asociada.

  • Sensación de angustia o malestar general.


La falta de aire súbita, el dolor torácico y el desmayo son síntomas que requieren evaluación inmediata.


¿Es grave?


El tromboembolismo pulmonar puede ser leve, moderado o grave, dependiendo del tamaño y la ubicación del coágulo, el estado general del paciente y el impacto sobre el corazón y la oxigenación.


En algunos casos, el TEP puede comprometer la circulación y producir inestabilidad clínica. En situaciones graves puede ser potencialmente mortal.


Sin embargo, con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, muchas personas evolucionan favorablemente.


La gravedad no siempre se puede estimar solo por los síntomas. Por eso, el equipo médico puede solicitar exámenes para evaluar el tamaño del coágulo, la función del corazón, la oxigenación y el riesgo individual.


Factores de riesgo


El TEP suele estar relacionado con factores que favorecen la formación de coágulos.


Entre los factores de riesgo más frecuentes se encuentran:


  • Trombosis venosa profunda.

  • Inmovilidad prolongada.

  • Viajes largos.

  • Reposo u hospitalización reciente.

  • Cirugías recientes.

  • Cáncer activo.

  • Embarazo o posparto.

  • Uso de anticonceptivos o terapia hormonal.

  • Trombofilias o alteraciones de la coagulación.

  • Antecedente personal o familiar de trombosis.

  • Obesidad.

  • Tabaquismo.

  • Enfermedades inflamatorias o médicas que aumentan el riesgo trombótico.


Tener uno o más factores de riesgo no significa necesariamente que ocurrirá un TEP, pero sí aumenta la sospecha cuando aparecen síntomas compatibles.


¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico comienza con la evaluación clínica. Se revisan los síntomas, los signos vitales, la oxigenación, los antecedentes médicos y los factores de riesgo.


Según la sospecha clínica, el equipo médico puede solicitar exámenes como:


  • Dímero D en casos seleccionados.

  • AngioTAC de tórax.

  • Cintigrafía ventilación/perfusión en casos específicos.

  • Ecocardiograma si se sospecha compromiso del corazón derecho.

  • Ecodoppler venoso de extremidades inferiores si se sospecha trombosis venosa profunda asociada.

  • Exámenes de sangre para evaluar riesgo, oxigenación o daño cardíaco.


No todos los pacientes necesitan los mismos exámenes. La elección depende de la gravedad, los antecedentes, la estabilidad clínica y la disponibilidad de estudios.


Las guías de la European Society of Cardiology recomiendan estratificar el riesgo del TEP considerando estabilidad hemodinámica, marcadores clínicos, función del ventrículo derecho y biomarcadores; además, indican iniciar anticoagulación precoz cuando la probabilidad clínica es alta o intermedia mientras se completa el estudio diagnóstico, si no hay contraindicación.


Tratamiento del tromboembolismo pulmonar


El tratamiento depende de la gravedad del cuadro, el tamaño y ubicación del coágulo, el riesgo de sangrado, los antecedentes del paciente y la presencia de compromiso cardiovascular.


El objetivo es evitar que el coágulo crezca, prevenir nuevos eventos, mejorar la oxigenación y reducir el riesgo de complicaciones.


Anticoagulación


La anticoagulación es la base del tratamiento en la mayoría de los pacientes con TEP.


Los anticoagulantes no disuelven el coágulo de forma inmediata. Su principal función es evitar que aumente de tamaño y prevenir nuevos coágulos, mientras el organismo lo va reabsorbiendo con el tiempo.


Existen distintos tipos de anticoagulantes, como heparinas, anticoagulantes orales directos y antagonistas de vitamina K. La elección depende de cada caso, incluyendo función renal, riesgo de sangrado, embarazo, cáncer, interacciones medicamentosas y otras condiciones clínicas.


Las guías CHEST recomiendan anticoagulantes orales directos como apixabán, dabigatrán, edoxabán o rivaroxabán sobre antagonistas de vitamina K en muchos pacientes con VTE agudo, cuando no hay contraindicaciones específicas.


Oxígeno y manejo hospitalario

Algunas personas requieren oxígeno, monitorización o manejo en unidad hospitalaria, especialmente si presentan baja saturación, síntomas importantes, enfermedades asociadas o mayor riesgo clínico.


En pacientes estables y de bajo riesgo, algunos casos pueden tratarse de forma ambulatoria o con hospitalización breve, siempre según evaluación médica.









Trombolisis o tratamiento endovascular


En casos más graves, cuando existe compromiso hemodinámico, shock, inestabilidad clínica o alto riesgo, puede considerarse tratamiento avanzado.


Esto puede incluir trombolisis, procedimientos endovasculares o manejo en una unidad especializada.


Estos tratamientos no son necesarios para todos los TEP. Se reservan para situaciones seleccionadas en las que el beneficio esperado supera el riesgo de sangrado u otras complicaciones. La ESC señala que la reperfusión primaria, generalmente con trombolisis sistémica, es el tratamiento de elección en TEP de alto riesgo; si hay contraindicación o falla, pueden considerarse alternativas como embolectomía quirúrgica o tratamiento percutáneo según disponibilidad y equipo experto.


¿Necesito cirugía?


Generalmente no.


La mayoría de los pacientes con tromboembolismo pulmonar se trata con anticoagulación y seguimiento médico. La cirugía o los procedimientos avanzados se reservan para situaciones específicas.


Puede evaluarse tratamiento avanzado si existe:


  • TEP grave.

  • Inestabilidad clínica.

  • Compromiso hemodinámico.

  • Coágulo extenso o de alto riesgo.

  • Deterioro a pesar del tratamiento inicial.

  • Contraindicación o falla de otras terapias.


En estos casos, el manejo suele realizarse en un hospital, con equipo multidisciplinario y monitorización estrecha.


Cuidados después del diagnóstico


Después de un tromboembolismo pulmonar, es importante seguir cuidadosamente las indicaciones médicas.


Algunas recomendaciones habituales son:


  • Tomar los medicamentos exactamente como fueron indicados.

  • No suspender anticoagulantes sin indicación médica.

  • Asistir a controles médicos.

  • Informar sangrados, moretones importantes o síntomas nuevos.

  • Evitar inmovilidad prolongada.

  • Retomar actividad física de forma progresiva según indicación.

  • Consultar antes de viajes largos o cirugías.

  • Avisar al equipo médico si usas otros medicamentos o suplementos.


El seguimiento permite ajustar el tratamiento, definir la duración de la anticoagulación y evaluar la recuperación.


¿Cuándo consultar de urgencia?


Debes buscar atención médica urgente si presentas:


  • Falta de aire súbita o que empeora.

  • Dolor en el pecho.

  • Desmayo.

  • Palpitaciones intensas.

  • Tos con sangre.

  • Empeoramiento rápido de los síntomas.

  • Dolor o hinchazón importante de una pierna.


Estos síntomas pueden corresponder a un TEP o a una complicación asociada y requieren evaluación inmediata.



Posibles complicaciones


El TEP puede causar complicaciones tempranas o tardías.


Entre las complicaciones posibles se encuentran:

  • Disminución de la oxigenación.

  • Sobrecarga del corazón derecho.

  • Inestabilidad hemodinámica.

  • Recurrencia de trombosis o embolia.

  • Sangrado asociado al tratamiento anticoagulante.

  • Persistencia de falta de aire o limitación funcional.

  • Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica en un grupo pequeño de pacientes.


No todos los pacientes desarrollan complicaciones, pero el seguimiento es importante para detectarlas a tiempo.


Prevención de nuevos eventos


La prevención depende de la causa del TEP y del riesgo individual.


Puede incluir:


  • Cumplir el tratamiento anticoagulante.

  • Evitar suspensiones no indicadas.

  • Mantener controles médicos.

  • Movilizarse precozmente después de cirugías u hospitalizaciones, si está permitido.

  • Usar medidas preventivas en viajes largos si corresponde.

  • Controlar factores de riesgo.

  • Evaluar prevención en futuras cirugías, hospitalizaciones o períodos de inmovilidad.


La duración del tratamiento anticoagulante depende de si el TEP fue provocado por un factor transitorio, si existen factores persistentes o si hay alto riesgo de recurrencia.


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Mitos frecuentes sobre el tromboembolismo pulmonar



“Si ya me pasó, no volverá a ocurrir”

Falso. Puede repetirse, por eso el seguimiento y el tratamiento adecuado son importantes.



“Debo hacer reposo absoluto”

No siempre. La movilización suele ser progresiva y depende del estado clínico. En muchos casos, una vez iniciado el tratamiento y según indicación médica, se evita el reposo prolongado.



“El tratamiento elimina el coágulo inmediatamente”

No exactamente. El tratamiento evita que el coágulo crezca y previene nuevos eventos, mientras el cuerpo lo va reabsorbiendo con el tiempo.



“Solo ocurre en personas mayores”

Falso. Puede ocurrir a cualquier edad si existen factores de riesgo.



“Si no tengo dolor de pierna, no puede ser TEP”

Falso. Algunas personas tienen TEP sin síntomas evidentes en las piernas.



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Preguntas frecuentes


¿El tromboembolismo pulmonar es una urgencia?

Sí. La sospecha de TEP requiere evaluación médica urgente, especialmente si hay falta de aire, dolor en el pecho, desmayo o palpitaciones intensas.


¿De dónde viene el coágulo?

Con frecuencia se origina en una trombosis venosa profunda de las piernas o la pelvis, aunque no siempre se identifican síntomas en la extremidad.


¿El TEP siempre requiere hospitalización?

No siempre. Depende de la gravedad, estabilidad clínica, oxigenación, antecedentes y riesgo individual. Algunos pacientes de bajo riesgo pueden manejarse con hospitalización breve o incluso tratamiento ambulatorio según evaluación médica.


¿Cuánto tiempo dura la anticoagulación?

Depende de la causa del TEP, el riesgo de recurrencia, el riesgo de sangrado y los antecedentes del paciente. Algunas personas requieren tratamiento por meses y otras anticoagulación más prolongada.


¿Puedo hacer ejercicio después de un TEP?

En muchos casos sí, pero el retorno debe ser progresivo y guiado por el equipo médico, especialmente si hubo compromiso respiratorio o cardíaco.


¿Qué pasa si olvido una dosis del anticoagulante?

No suspendas ni dupliques dosis sin indicación. Revisa las instrucciones específicas de tu medicamento y consulta a tu equipo tratante si tienes dudas.


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Evaluación por cirugía vascular


El tromboembolismo pulmonar requiere diagnóstico oportuno, tratamiento adecuado y seguimiento para disminuir el riesgo de nuevos eventos.


Una evaluación por cirugía vascular puede ser útil especialmente cuando existe trombosis venosa profunda asociada, antecedente de eventos trombóticos, várices o enfermedad venosa, necesidad de prevención en viajes o cirugías, o sospecha de secuelas venosas.


Si tuviste un tromboembolismo pulmonar o presentas síntomas sugerentes como falta de aire súbita, dolor en el pecho, palpitaciones o desmayo, consulta de inmediato para una evaluación médica.

En caso de requerir una consulta médica, no dude en agendar su atención via telefónica o web en Clínica Indisa Providencia o Maipú

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