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Hemodiálisis: qué es, cuándo se indica y por qué necesitas un acceso vascular

Foto del escritor: Pamela Alejandra Marin Villalón
Pamela Alejandra Marin Villalón
15 jun
6 min de lectura

La hemodiálisis es un tratamiento que ayuda a limpiar la sangre cuando los riñones ya no pueden eliminar adecuadamente toxinas y exceso de líquido.


Conoce qué es la hemodiálisis, por qué se indica, cómo funciona, qué es un acceso vascular y por qué es importante planificarlo antes de iniciar diálisis.


Me dijeron que debo dializarme… ¿y ahora qué?


Recibir la noticia de que podrías necesitar hemodiálisis puede generar miedo, dudas e incertidumbre. Es completamente comprensible. La palabra “diálisis” suele sonar grande, lejana o incluso abrumadora, pero entender de qué se trata puede ayudarte a tomar mejores decisiones y prepararte con más tranquilidad.

La hemodiálisis es un tratamiento que reemplaza parcialmente algunas funciones de los riñones cuando estos ya no logran trabajar lo suficiente. Su objetivo es ayudar a limpiar la sangre, eliminar exceso de líquido y mantener el equilibrio del organismo.

No significa que “todo terminó”. Significa que tu cuerpo necesita apoyo para realizar funciones que los riñones ya no están logrando cumplir adecuadamente.


¿Qué significa dializarse?


Dializarse significa recibir un tratamiento que ayuda a eliminar sustancias que normalmente deberían ser filtradas por los riñones.

Cuando los riñones funcionan bien, eliminan toxinas, regulan el exceso de agua, ayudan a mantener niveles adecuados de minerales y participan en el equilibrio general del cuerpo.

Cuando la función renal disminuye de forma importante, estas sustancias pueden acumularse y producir síntomas o complicaciones.


La hemodiálisis ayuda a:

  • Limpiar la sangre.

  • Eliminar exceso de líquido.

  • Regular ciertos minerales y electrolitos.

  • Disminuir síntomas asociados a falla renal avanzada.

  • Mantener el equilibrio del organismo.


¿Cómo funciona la hemodiálisis?


Durante la hemodiálisis, la sangre sale del cuerpo a través de un acceso vascular, pasa por una máquina con un filtro especial llamado dializador y luego vuelve al cuerpo.

El dializador actúa como un filtro artificial. Permite retirar sustancias de desecho y exceso de líquido, mientras la sangre circula por un circuito controlado.

Para que este proceso funcione, se necesita mover un volumen importante de sangre de forma segura y repetida. Por eso es tan importante contar con un buen acceso vascular.


¿Qué es un acceso vascular?


Un acceso vascular es una forma segura de acceder a tu sangre para poder realizar la hemodiálisis.

Como la hemodiálisis se realiza varias veces por semana, no basta con una vena pequeña como las que se usan para tomar exámenes o poner suero. Se necesita un acceso que permita un flujo adecuado, repetido y seguro.


Los principales tipos de acceso vascular para hemodiálisis son:

  • Fístula arteriovenosa.

  • Prótesis o injerto vascular.

  • Catéter venoso central.


Cada uno tiene indicaciones, ventajas y riesgos diferentes.


Fístula arteriovenosa: la mejor opción cuando es posible


La fístula arteriovenosa, o FAV, se crea mediante una cirugía que une una arteria con una vena, habitualmente en el brazo.

Con el tiempo, la vena recibe más flujo de sangre, se fortalece y puede ser utilizada para hemodiálisis.


Cuando es posible realizarla, suele ser la mejor opción porque tiene:

  • Menor riesgo de infección.

  • Mayor duración.

  • Menor riesgo de complicaciones comparada con el catéter.

  • Mejor funcionamiento a largo plazo.

  • Mejor calidad de diálisis en muchos pacientes.


La fístula no funciona de inmediato. Necesita tiempo para madurar antes de poder usarse. En muchos casos, este proceso puede tomar varias semanas.


Prótesis o injerto vascular


La prótesis, también llamada injerto vascular, es un tubo artificial que conecta una arteria con una vena.

Se utiliza cuando las venas del paciente no son adecuadas para crear una fístula o cuando se necesita una alternativa diferente.

Puede ser una buena opción en pacientes seleccionados, pero suele tener más riesgo de infección o trombosis que una fístula nativa.

La elección entre fístula e injerto depende de la evaluación vascular, el estado de las venas y arterias, el tiempo disponible y las condiciones generales de cada paciente.


Catéter venoso central


El catéter venoso central es un tubo que se coloca en una vena grande, generalmente en el cuello o tórax, para permitir la hemodiálisis.

Puede ser útil cuando se necesita iniciar diálisis de forma urgente o cuando aún no existe una fístula o injerto disponible.

Sin embargo, no es la mejor opción a largo plazo. Mientras más tiempo se usa un catéter, mayor puede ser el riesgo de complicaciones.

Entre sus riesgos se encuentran:

  • Infecciones graves.

  • Trombosis o formación de coágulos.

  • Daño o estrechez de venas centrales.

  • Hospitalizaciones.

  • Mal funcionamiento del acceso.

Por eso, cuando una persona probablemente necesitará hemodiálisis, es importante planificar con anticipación un acceso vascular más seguro y duradero.


¿Por qué no hay que esperar hasta “empezar diálisis”?


Uno de los mensajes más importantes es este: la fístula necesita tiempo.

No conviene esperar hasta el día en que la diálisis sea urgente para recién evaluar el acceso vascular.

Si la enfermedad renal está avanzada y existe posibilidad de necesitar hemodiálisis, es mejor consultar con anticipación. Así se puede estudiar qué brazo tiene mejores venas y arterias, planificar la cirugía y dar tiempo a que la fístula madure.

Planificar a tiempo puede ayudar a evitar el uso prolongado de catéteres y reducir complicaciones.


¿Cuándo consultar a cirugía vascular?


Es recomendable consultar a cirugía vascular si:

  • Te dijeron que podrías necesitar hemodiálisis.

  • Tienes enfermedad renal crónica avanzada.

  • Tu nefrólogo indicó evaluación para acceso vascular.

  • Ya tienes un catéter de diálisis.

  • Tu fístula no funciona bien.

  • Has tenido problemas de punción, bajo flujo o trombosis del acceso.

  • Tienes dudas sobre qué tipo de acceso necesitas.


La evaluación vascular permite revisar tus venas y arterias, elegir el mejor sitio para crear el acceso y planificar el tratamiento de forma más segura.


¿Cómo se evalúa el acceso vascular?


Antes de crear una fístula o injerto, se realiza una evaluación clínica y, muchas veces, un ecodoppler vascular.


El ecodoppler permite estudiar:

  • El tamaño y calidad de las venas.

  • El estado de las arterias.

  • El flujo sanguíneo.

  • Posibles obstrucciones o alteraciones.

  • Qué brazo podría ser más adecuado.

  • Qué tipo de acceso tiene mejores posibilidades de funcionar.


Esta evaluación ayuda a tomar una decisión personalizada. No todos los pacientes tienen las mismas venas, arterias ni necesidades.


¿Cómo cuidar tu acceso vascular?


El cuidado depende del tipo de acceso, pero algunas recomendaciones generales son:

  • Mantener buena higiene.

  • No permitir que te tomen presión en el brazo de la fístula.

  • No permitir extracciones de sangre en ese brazo, salvo indicación especial.

  • Evitar golpes o compresión sobre la zona.

  • No dormir apoyando el peso sobre el acceso.

  • Revisar cambios en la piel.

  • Consultar si notas dolor, enrojecimiento, secreción o aumento de volumen.

  • Asistir a controles periódicos.


Si tienes una fístula, es importante aprender a reconocer su “vibración” o thrill. Si deja de sentirse, puede ser una señal de alerta.


Señales de alerta


Debes consultar de forma urgente si presentas:

  • Fiebre o escalofríos si tienes catéter.

  • Enrojecimiento, dolor o exudado en el sitio del catéter.

  • Hinchazón de cara, cuello o brazo.

  • Dificultad para respirar.

  • Dolor en el pecho.

  • Sangrado persistente del acceso.

  • La fístula deja de vibrar.

  • Dolor intenso o cambio de color en la mano.

  • Heridas o cambios importantes en la piel del brazo.


Ante cualquiera de estos signos, es mejor consultar de inmediato.


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Mitos frecuentes sobre la hemodiálisis y el acceso vascular



“El catéter es igual de bueno que la fístula”

Falso. El catéter puede ser útil en situaciones urgentes o temporales, pero tiene más riesgo de infección, trombosis y complicaciones a largo plazo.



“Me hago la fístula cuando la necesite”

Falso. La fístula debe planificarse con anticipación porque necesita tiempo para madurar. No funciona de inmediato.



“La fístula es peligrosa”

La creación de una fístula es un procedimiento quirúrgico planificado. Como toda cirugía, tiene riesgos, pero en general se realiza para ofrecer un acceso más seguro y duradero que el catéter.



“Si todavía no empecé diálisis, no necesito evaluación”

No necesariamente. Justamente antes de iniciar diálisis puede ser el mejor momento para planificar el acceso vascular.



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Preguntas frecuentes


¿La hemodiálisis cura la enfermedad renal?

No. La hemodiálisis no cura la enfermedad renal, pero ayuda a reemplazar parte de la función de los riñones cuando ya no logran trabajar adecuadamente.


¿Cuántas veces por semana se realiza?

La frecuencia depende de cada paciente y de la indicación nefrológica. Muchas personas realizan hemodiálisis varias veces por semana, pero el esquema debe definirlo el equipo tratante.


¿La fístula se puede usar inmediatamente?

No. La fístula necesita un tiempo de maduración antes de poder ser utilizada. Por eso debe planificarse con anticipación.


¿Siempre se puede hacer una fístula?

No siempre. Algunas personas no tienen venas o arterias adecuadas. En esos casos se puede evaluar una prótesis o injerto vascular.


¿Por qué es malo usar catéter por mucho tiempo?

Porque aumenta el riesgo de infecciones, trombosis, daño de venas centrales y hospitalizaciones.


¿Quién decide qué acceso necesito?

La decisión ideal se toma en conjunto entre nefrología, cirugía vascular y el paciente, considerando la función renal, el tiempo estimado para iniciar diálisis, el estado de las venas y arterias, y las condiciones generales de salud.


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Evaluación por cirugía vascular


Preparar un acceso vascular a tiempo puede hacer una gran diferencia en el inicio de la hemodiálisis.

La evaluación por cirugía vascular permite estudiar tus venas y arterias, definir si puedes tener una fístula, evaluar alternativas y planificar el acceso más adecuado para ti.


Si te dijeron que podrías necesitar hemodiálisis, no esperes a estar en urgencia para consultar. Planificar tu acceso vascular con tiempo puede ayudarte a iniciar el tratamiento de forma más segura.

En caso de requerir una consulta médica, no dude en agendar su atención via telefónica o web en Clínica Indisa Providencia o Maipú

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