Prevención de trombosis en viajes largos: cómo reducir el riesgo al viajar
- Pamela Alejandra Marin Villalón
- 10 jun
- 5 min de lectura
Actualizado: 4 jul
Los viajes largos pueden aumentar el riesgo de trombosis si pasas muchas horas sin moverte, especialmente si tienes factores de riesgo.
Conoce cómo prevenir la trombosis en viajes largos, quiénes tienen mayor riesgo, qué medidas tomar antes y durante el viaje, y cuándo consultar.
Prevención de trombosis en viajes largos
Viajar por varias horas seguidas, ya sea en avión, bus o auto, puede favorecer la formación de coágulos en las piernas en algunas personas. Esto ocurre principalmente por la inmovilidad prolongada, es decir, por permanecer mucho tiempo sentada o con poco movimiento.

El riesgo no depende solo del medio de transporte. Lo importante es cuánto tiempo pasas sin moverte y si además tienes factores de riesgo personales.
En la mayoría de las personas, el riesgo es bajo y las medidas generales son suficientes. Sin embargo, en algunos pacientes con mayor riesgo, puede ser necesario usar compresión o incluso recibir medidas preventivas indicadas por un médico antes del viaje.
¿Qué es la trombosis asociada a viajes?
La trombosis venosa profunda puede ocurrir cuando se forma un coágulo en una vena profunda, habitualmente de la pierna.

En el contexto de viajes largos, esto puede verse favorecido por:
Permanecer muchas horas sentada.
Mover poco las piernas y tobillos.
Tener poco espacio para movilizarse.
Deshidratarse o beber poco líquido.
Presentar factores de riesgo adicionales.
En casos poco frecuentes, parte de ese coágulo puede desplazarse al pulmón y producir un tromboembolismo pulmonar, que es una complicación potencialmente grave.
¿Cuándo aumenta el riesgo?
En general, el riesgo aumenta en viajes prolongados, especialmente de más de 4 horas, aunque no todas las personas tienen el mismo nivel de riesgo.
El viaje por sí solo no suele ser suficiente para causar un problema en alguien completamente sano, pero sí puede actuar como un factor desencadenante si existen condiciones predisponentes.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Algunas personas tienen mayor probabilidad de desarrollar trombosis durante o después de un viaje largo.
Entre los factores de riesgo más importantes se encuentran:
Antecedente personal de trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar.
Cáncer activo.
Cirugía reciente.
Inmovilización prolongada.
Embarazo o puerperio.
Uso de anticonceptivos hormonales o terapia hormonal.
Obesidad.
Trombofilias conocidas.
Edad avanzada, especialmente si existe movilidad reducida.
Enfermedades agudas o crónicas que limitan el movimiento.
No todas estas condiciones tienen el mismo peso. Algunas personas tienen riesgo bajo, otras riesgo moderado y otras requieren evaluación médica antes de viajar.

Semáforo de riesgo

¿Cómo prevenir la trombosis en un viaje largo?
La prevención depende del nivel de riesgo de cada persona.
Antes del viaje

Antes de viajar, conviene tomar algunas medidas simples:
Evaluar tu riesgo personal.
Consultar si necesitas medidas especiales.
Usar ropa cómoda y suelta.
Planificar pausas si viajas en auto.
Mantenerte bien hidratada antes del viaje.
Llevar contigo los medicamentos habituales si usas tratamiento crónico.
Si tienes antecedente de trombosis, cáncer activo, cirugía reciente u otra condición importante, es recomendable planificar el viaje con anticipación y pedir orientación médica.
Durante el viaje
Las medidas durante el viaje son las más importantes para la mayoría de las personas.

Se recomienda:
Levantarte o caminar cada 1 a 2 horas, cuando sea posible.
Mover pies y tobillos frecuentemente.
Flexionar y extender los tobillos si no puedes pararte.
Evitar estar muchas horas completamente inmóvil.
Beber agua regularmente.
Evitar el exceso de alcohol.
Evitar la ropa demasiado apretada.
No cruzar las piernas por períodos prolongados.
Si viajas en avión, bus o tren, intenta aprovechar pausas o momentos seguros para movilizarte. Si viajas en auto, programa detenciones para bajarte y caminar.
Después del viaje

Después de llegar, también es útil seguir algunas medidas:
Mantenerte activa.
Continuar hidratándote.
Retomar movimiento normal lo antes posible.
Observar tus piernas si tienes factores de riesgo o antecedentes.
La mayoría de las personas no tendrá complicaciones, pero si aparecen síntomas sospechosos, es importante consultar.
Uso de medias de compresión
Las medias de compresión pueden ser útiles en personas seleccionadas, especialmente cuando existe riesgo moderado o alto, insuficiencia venosa, várices sintomáticas o tendencia a hincharse durante viajes prolongados.

Las medias pueden ayudar a:
Mejorar el retorno venoso.
Disminuir la hinchazón.
Reducir el estancamiento de sangre en las piernas.
Pero no todas las personas las necesitan. Además, es importante que sean de compresión graduada y, idealmente, indicadas según cada caso. En algunos pacientes primero hay que asegurarse de que la circulación arterial sea adecuada.
¿Necesito anticoagulación preventiva?
La anticoagulación preventiva no es para todos.
Solo se considera en casos seleccionados de alto riesgo, por ejemplo en algunos pacientes con:

Trombosis o embolia reciente.
Cáncer activo.
Cirugía mayor reciente.
Trombofilias de alto riesgo.
Inmovilización importante.
Combinación de varios factores de riesgo relevantes.
La indicación debe ser hecha por un médico. No se recomienda automedicarse anticoagulantes antes de viajar.
Consideración especial: lipedema
El lipedema puede aumentar la sensación de pesadez, incomodidad o edema durante viajes largos.
Aunque el lipedema no implica por sí solo alto riesgo de trombosis, sí puede hacer que el viaje se vuelva más molesto desde el punto de vista circulatorio.
En estos casos puede ayudar:
Usar medias de compresión si están indicadas.
Mantener el movimiento frecuente.
Hidratarse.
Evitar inmovilidad prolongada.
¿Cuándo consultar?

Debes consultar si durante o después del viaje presentas:
Dolor en una pierna.
Hinchazón o aumento de volumen de una pierna.
Enrojecimiento o calor local.
Sensación de tensión o pesadez marcada en una extremidad.
Y debes buscar atención médica urgente si aparece:
Falta de aire.
Dolor en el pecho.
Palpitaciones.
Desmayo.
Tos con sangre.
Estos síntomas pueden corresponder a una trombosis o a una embolia pulmonar y requieren evaluación inmediata.
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Mitos frecuentes
“El problema es viajar en avión”
Falso. El problema principal no es el avión como tal, sino pasar muchas horas sin moverse. Lo mismo puede ocurrir en bus, auto o tren.
“Si soy joven, no me puede pasar”
Falso. La edad influye, pero no es el único factor. El riesgo depende del contexto y de los factores de riesgo personales.
“La aspirina sirve para prevenir trombosis del viaje”
Falso. La aspirina no se usa como medida estándar para prevenir trombosis asociada a viajes largos en este contexto.
“Si estoy cómoda en el asiento, eso es suficiente”
Falso. Estar cómoda no reemplaza el movimiento. Aunque el asiento sea confortable, igual es importante movilizarte e hidratarte.
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Preguntas frecuentes
¿Solo los vuelos largos producen trombosis?
No. El riesgo puede aumentar en cualquier viaje prolongado si pasas muchas horas sin moverte, ya sea en avión, bus, auto o tren.
¿Cuánto tiempo de viaje se considera de mayor riesgo?
En general, se considera que los viajes de más de 4 horas pueden aumentar el riesgo, especialmente si existen otros factores predisponentes.
¿Todas las personas necesitan medias de compresión para viajar?
No. Las medias se indican en casos seleccionados. No son obligatorias para toda persona que viaja.
¿Todas las personas de alto riesgo necesitan anticoagulantes?
No necesariamente. La anticoagulación preventiva se reserva para situaciones específicas y debe ser indicada por un médico.
¿Puedo prevenir el riesgo solo tomando más agua?
La hidratación ayuda, pero no es la única medida. También es importante movilizarse, evitar estar muchas horas inmóvil y considerar otras medidas según el riesgo individual.
¿Qué hago si viajo en auto?
Planifica pausas regulares para bajarte, caminar y mover las piernas. No hagas todo el trayecto sin detenerte.
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Evaluación por cirugía vascular
Si tienes antecedente de trombosis, embolia pulmonar, várices importantes, hinchazón frecuente de piernas o alguna condición médica relevante, puede ser útil una evaluación previa al viaje.
La evaluación vascular permite identificar tu nivel de riesgo y definir si necesitas solo medidas generales, medias de compresión o una estrategia preventiva más específica.
Si vas a realizar un viaje largo y tienes factores de riesgo, consulta antes de viajar para planificar una prevención adecuada.


