Várices e insuficiencia venosa: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Actualizado: 4 jul
Las várices aparecen cuando las venas de las piernas no retornan bien la sangre, provocando pesadez, dolor, hinchazón o venas visibles.
Conoce qué son las várices, cuáles son sus síntomas, cuándo consultar, cómo se estudian y qué tratamientos existen para la insuficiencia venosa.

Várices e insuficiencia venosa
Las várices son venas dilatadas, visibles o abultadas, que aparecen con mayor frecuencia en las piernas. Se producen cuando las válvulas internas de las venas no funcionan bien y la sangre tiende a devolverse o acumularse, generando presión dentro del sistema venoso.
Aunque muchas veces se consideran solo un problema estético, las várices también pueden producir molestias importantes, inflamación, cambios en la piel e incluso heridas en etapas más avanzadas.
¿Qué es la insuficiencia venosa?
La insuficiencia venosa ocurre cuando las venas de las piernas tienen dificultad para llevar la sangre de vuelta hacia el corazón. Esto puede deberse a válvulas venosas dañadas, venas dilatadas o alteraciones del retorno venoso.
Cuando la sangre no circula adecuadamente, aumenta la presión dentro de las venas. Con el tiempo, esto puede causar várices, hinchazón, dolor, sensación de cansancio, cambios en la piel o úlceras venosas.

Síntomas frecuentes
Las várices pueden manifestarse de distintas formas. Algunas personas solo notan venas visibles, mientras que otras presentan síntomas que afectan su calidad de vida.
Los síntomas más frecuentes son:

Venas dilatadas, azuladas, moradas o abultadas.
Pesadez o cansancio en las piernas.
Dolor, ardor o sensación de presión.
Hinchazón de tobillos o piernas, especialmente al final del día.
Calambres nocturnos.
Picazón o sensación de piel sensible.
Cambios de coloración en la piel, sobre todo cerca de los tobillos.
Heridas que demoran en cicatrizar.
Los síntomas suelen empeorar al estar mucho tiempo de pie o sentada, y pueden mejorar al caminar, elevar las piernas o usar compresión indicada por un profesional.
¿Cuándo consultar?
Es recomendable consultar con una especialista en cirugía vascular si tienes várices visibles asociadas a molestias, dolor, pesadez, hinchazón o cambios en la piel.

También debes consultar si notas que las várices han aumentado rápidamente, si existe inflamación persistente de una pierna, si aparece una zona roja y dolorosa sobre una vena, si tienes heridas cerca del tobillo o si una várice sangra.
No es necesario esperar a tener una complicación para evaluar las várices. Un diagnóstico oportuno permite definir el origen del problema y elegir el tratamiento más adecuado para cada persona.
¿Cómo se diagnostican?
La evaluación comienza con la historia clínica y el examen físico. Durante la consulta se revisan los síntomas, antecedentes personales, embarazos, cirugías previas, episodios de trombosis, uso de medicamentos y características de las venas visibles.
El examen más importante para estudiar las várices es el ecodoppler venoso de extremidades inferiores.

Este examen permite evaluar:
Qué venas están enfermas.
Si existe reflujo venoso.
Si las venas profundas funcionan adecuadamente.
Si hay antecedentes o signos de trombosis previa.
Qué tipo de tratamiento puede ser más adecuado.
El ecodoppler es fundamental porque no todas las várices tienen el mismo origen. Dos personas pueden tener venas visibles similares, pero necesitar tratamientos completamente distintos.
Además de esto, es fundamental que este examen sea realizado por un profesional, idealmente un médico radiólogo, ya que es operador dependiente y los resultados de una posible intervención, dependen en gran medida de la calidad de su examen, ya que según este se definen estrategias quirúrgicas para su caso.
Tratamiento de las várices
El tratamiento depende de los síntomas, el examen físico, el resultado del ecodoppler y las características de cada paciente.
No todas las personas con várices necesitan cirugía, pero sí es importante evaluar correctamente el caso para evitar tratamientos incompletos o mal indicados.
Medidas generales (para todos los pacientes)
Algunas medidas pueden ayudar a aliviar síntomas y mejorar el retorno venoso:

Caminar con frecuencia.
Evitar estar muchas horas inmóvil de pie o sentada.
Elevar las piernas en momentos de descanso.
Mantener actividad física regular.
Cuidar la piel, especialmente si existe sequedad, picazón o cambios de color.
Usar medias de compresión cuando estén indicadas.
Estas medidas pueden mejorar los síntomas, pero no siempre eliminan las várices ya formadas.
Medias de compresión
Las medias de compresión ayudan a mejorar el retorno venoso y disminuir la hinchazón o sensación de pesadez.
La compresión debe ser indicada según cada caso, ya que existen distintos niveles, largos y tipos de media. No todas las personas necesitan la misma compresión, y en algunos pacientes es importante evaluar primero la circulación arterial antes de indicarla.

Tratamiento endovascular

El tratamiento endovascular permite tratar venas enfermas desde el interior, mediante técnicas mínimamente invasivas.
Según el caso, puede incluir procedimientos como láser, radiofrecuencia, espuma u otras técnicas indicadas por la especialista. El objetivo es cerrar o tratar las venas que presentan reflujo y que están generando los síntomas o las várices.
Este tipo de tratamiento suele realizarse con incisiones pequeñas o punciones, y permite una recuperación más rápida en muchos pacientes.
Cirugía clásica

La cirugía abierta clásica sigue siendo una alternativa válida en casos seleccionados. Puede indicarse cuando la anatomía venosa, el tipo de várices, los recursos disponibles o las características del paciente hacen que sea la mejor opción.
La elección entre tratamiento endovascular, cirugía clásica o manejo conservador debe realizarse después de una evaluación vascular completa.
Posibles complicaciones

Cuando la insuficiencia venosa progresa, puede producir complicaciones como inflamación persistente, cambios en la piel, manchas oscuras cerca de los tobillos, endurecimiento de la piel, eccema venoso, tromboflebitis superficial, sangrado de una várice o úlceras venosas.
Consultar a tiempo permite identificar estos riesgos y definir un plan de manejo antes de que la enfermedad avance.
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Mitos frecuentes sobre las várices
“Las várices son solo un problema estético”
No siempre. Algunas várices producen dolor, pesadez, hinchazón, inflamación, cambios en la piel o heridas. Incluso cuando la preocupación inicial es estética, conviene evaluar si existe insuficiencia venosa asociada.
“Si no me duelen, no importan”
La ausencia de dolor no siempre significa que no exista enfermedad venosa. Algunas personas pueden tener várices importantes con pocos síntomas. El ecodoppler permite definir si hay reflujo y si se requiere tratamiento o seguimiento.
“Las medias eliminan las várices”
Las medias pueden aliviar síntomas y ayudar al retorno venoso, pero no hacen desaparecer las várices ya formadas. Son parte del manejo, no siempre el tratamiento definitivo.
“Después de operarse, las várices siempre vuelven”
Pueden aparecer nuevas várices con el tiempo, porque la enfermedad venosa puede progresar. Sin embargo, un buen estudio previo y un tratamiento bien planificado disminuyen el riesgo de persistencia o recurrencia.
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Preguntas frecuentes
¿Todas las várices necesitan cirugía?
No. Algunas várices pueden manejarse con medidas generales, compresión y seguimiento. Otras requieren tratamiento endovascular o cirugía. La decisión depende de los síntomas, el examen físico y el ecodoppler.
¿El ecodoppler duele?
No. Es un examen no invasivo que utiliza ultrasonido para evaluar la circulación venosa. No requiere pinchazos ni anestesia.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo várices?
En general, caminar y mantenerse activa ayuda al retorno venoso. El tipo de ejercicio más adecuado puede variar según los síntomas y el estado de la circulación.
¿Las várices pueden aparecer después del embarazo?
Sí. El embarazo puede favorecer la aparición o progresión de várices por cambios hormonales, aumento de volumen circulante y presión sobre las venas de la pelvis y piernas.
¿Cuándo una várice es urgente?
Debe evaluarse pronto si hay sangrado, dolor intenso, enrojecimiento sobre una vena, aumento brusco de volumen de una pierna, heridas, secreción o cambios importantes en la piel.
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Evaluación por cirugía vascular
Las várices no son iguales en todos los pacientes. Para indicar un tratamiento adecuado es necesario evaluar los síntomas, examinar las piernas y revisar el funcionamiento del sistema venoso mediante ecodoppler.
Una evaluación por cirugía vascular permite definir si necesitas manejo conservador, medias de compresión, tratamiento endovascular, cirugía clásica o seguimiento.
Agenda una evaluación con Cirugía Vascular y Endovascular para estudiar tu caso y definir el tratamiento más adecuado.
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