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  • Aneurisma de aorta abdominal (AAA)

    El aneurisma de aorta abdominal es una dilatación anormal de la arteria principal del abdomen. Muchas veces no da síntomas, pero puede crecer y romperse. Conoce qué es el aneurisma de aorta abdominal, cuáles son sus factores de riesgo, cómo se detecta, cuándo se trata y por qué puede ser importante diagnosticarlo a tiempo Aneurisma de aorta abdominal El aneurisma de aorta abdominal, también llamado AAA, es una dilatación anormal de la aorta a nivel del abdomen. La aorta es la arteria principal del cuerpo. Sale del corazón y lleva sangre hacia los distintos órganos y extremidades. Cuando una parte de su pared se debilita, puede ensancharse y formar un aneurisma. Muchas veces el aneurisma de aorta abdominal no produce síntomas y se detecta de manera incidental en una ecografía, un scanner o un estudio realizado por otro motivo. Sin embargo, puede crecer con el tiempo y, en casos graves, romperse. Por eso es importante conocerlo, identificar factores de riesgo y definir cuándo requiere vigilancia o tratamiento. ¿Qué es la aorta? La aorta es la arteria más grande del cuerpo. Su función es transportar sangre desde el corazón hacia el resto del organismo. Recorre el tórax y el abdomen, y desde allí se divide para llevar sangre hacia las piernas y otros territorios. En condiciones normales, la aorta tiene un diámetro determinado. Cuando una parte de ella se dilata más de lo normal, hablamos de aneurisma. ¿Qué es un aneurisma de aorta abdominal? Un aneurisma de aorta abdominal es un ensanchamiento progresivo y anormal de la aorta en el abdomen. No todas las dilataciones tienen la misma gravedad. El riesgo depende del tamaño del aneurisma, de qué tan rápido crece, de los síntomas y de las condiciones generales del paciente. El principal problema es que, a medida que aumenta de tamaño, la pared puede debilitarse más y existir riesgo de ruptura. La ruptura de un aneurisma es una emergencia médica grave. ¿Por qué es importante? El aneurisma de aorta abdominal puede crecer sin producir molestias. Eso significa que una persona puede tener un aneurisma y no saberlo. En muchos casos se descubre antes de que cause problemas, y eso permite vigilarlo o tratarlo a tiempo. La importancia está en que: Puede crecer progresivamente. Muchas veces no produce síntomas al inicio. En algunos casos puede doler o dar sensación pulsátil en el abdomen. Si se rompe, puede producir una hemorragia interna grave. Su detección precoz puede salvar vidas. ¿Qué tan frecuente es? El aneurisma de aorta abdominal es más frecuente en algunas personas que en otras. Se observa con mayor frecuencia en: Hombres mayores de 65 años. Personas fumadoras o exfumadoras. Pacientes con antecedentes familiares. Personas con hipertensión u otros factores de riesgo cardiovascular. No significa que toda persona de riesgo tendrá un aneurisma, pero sí aumenta la probabilidad y hace más importante la pesquisa en grupos seleccionados. ¿Cómo se presenta? El aneurisma de aorta abdominal puede presentarse de distintas maneras. Asintomático Es la forma más frecuente. La mayoría de los aneurismas pequeños no produce síntomas. Muchas veces se detectan por casualidad al realizar una ecografía abdominal, un scanner o un examen por otra causa. Sintomático Algunos aneurismas pueden producir síntomas, por ejemplo: Dolor abdominal. Dolor lumbar o en la espalda. Sensación pulsátil en el abdomen. Molestias vagas abdominales o de flanco. Cuando un aneurisma empieza a dar síntomas, requiere evaluación médica, porque puede indicar crecimiento o mayor riesgo. Rotura La rotura es una emergencia vital. Puede manifestarse con: Dolor abdominal o lumbar intenso y brusco. Mareo o sensación de desmayo. Sudoración. Palidez. Caída de presión. Pérdida de conciencia. Ante sospecha de rotura, se debe consultar de inmediato a un servicio de urgencia. Factores de riesgo Existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar un aneurisma de aorta abdominal. Los más conocidos son: Edad, especialmente sobre los 65 años. Tabaquismo. Hipertensión arterial. Antecedentes familiares de aneurisma. Aterosclerosis o enfermedad arterial. Sexo masculino. Algunos factores genéticos o del tejido conectivo en casos seleccionados. El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más importantes, tanto para la formación del aneurisma como para su crecimiento y riesgo de complicaciones. ¿Cómo se detecta? En muchos pacientes, el aneurisma se detecta incidentalmente. El examen más utilizado para pesquisarlo o seguirlo es la ecografía abdominal, porque es accesible, no invasiva y permite medir el diámetro de la aorta. Dependiendo del caso, también puede usarse: AngioTAC o scanner con contraste, especialmente para planificar tratamiento. Tomografía computada, si se necesita evaluar tamaño, anatomía y extensión. Examen físico, aunque no siempre permite detectarlo. La ecografía suele ser suficiente para la vigilancia de aneurismas pequeños. El angioTAC es especialmente útil cuando se está evaluando reparación quirúrgica o endovascular. Pesquisa o detección precoz La detección precoz puede ser muy importante, porque muchos aneurismas no dan síntomas antes de crecer. En personas con mayor riesgo, puede considerarse pesquisa dirigida, especialmente en: Hombres mayores de 65 años. Personas con antecedente de tabaquismo. Pacientes con antecedentes familiares de aneurisma. La pesquisa no significa que todos deban hacerse estudios de rutina, pero sí que en ciertos grupos puede tener un beneficio claro. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende principalmente del tamaño del aneurisma, de su velocidad de crecimiento, de los síntomas y del estado general del paciente. No todos los aneurismas requieren cirugía inmediata. Manejo conservador Los aneurismas pequeños, en general, pueden manejarse con seguimiento periódico. Esto suele incluir: Control con ecografía o imágenes. Control estricto de factores de riesgo. Suspender tabaco. Control de presión arterial. Manejo del colesterol. Actividad física según indicación médica. Seguimiento con el equipo tratante. El objetivo es vigilar el crecimiento y actuar si el aneurisma alcanza un tamaño o comportamiento de mayor riesgo. ¿Cuándo se considera tratamiento? En términos generales, un aneurisma puede requerir tratamiento cuando: Alcanza un tamaño importante. Crece rápido en los controles. Produce síntomas. Existe riesgo elevado de ruptura. Sus características anatómicas hacen recomendable intervenirlo. En muchos casos, el diámetro de 5 a 5,5 cm o más orienta a considerar reparación, aunque la decisión final es individualizada y depende del contexto clínico y anatómico. Tratamiento quirúrgico o endovascular Cuando el aneurisma requiere tratamiento, existen dos grandes alternativas: Cirugía abierta Consiste en reemplazar el segmento de aorta enfermo mediante una cirugía abdominal. Es una cirugía mayor, con recuperación más prolongada, pero sigue siendo una opción muy válida en determinados pacientes y anatomías. Reparación endovascular Se realiza mediante una endoprótesis que se introduce por las arterias, habitualmente desde la ingle, para excluir el aneurisma desde dentro. Es menos invasiva que la cirugía abierta y puede tener recuperación más rápida en pacientes seleccionados. Sin embargo, no todos los aneurismas son aptos para esta técnica. La elección entre cirugía abierta y tratamiento endovascular depende de la anatomía del aneurisma, la edad, las enfermedades asociadas, el riesgo operatorio y los recursos disponibles. ¿Necesito cirugía? No siempre. Aneurisma pequeño Si es pequeño y no está creciendo rápidamente, generalmente requiere vigilancia y control periódico. Aneurisma grande o en crecimiento Si es más grande, crece rápido o produce síntomas, puede ser necesario tratarlo para disminuir el riesgo de ruptura. La decisión no se basa solo en un número. Siempre debe individualizarse según el paciente y la anatomía del aneurisma. ¿Qué cuidados debo tener? Si tienes un aneurisma en seguimiento, algunas medidas son especialmente importantes: No fumar. Controlar la presión arterial. Mantener controles regulares. Cumplir los exámenes indicados. Controlar colesterol y factores cardiovasculares. Mantener actividad física adecuada. Seguir indicaciones del equipo tratante. El objetivo es reducir factores que favorezcan el crecimiento del aneurisma y detectar cambios a tiempo. ¿Cuándo consultar de urgencia? Debes buscar atención inmediata si presentas: Dolor abdominal intenso y súbito. Dolor lumbar fuerte o repentino. Mareo, debilidad o sensación de desmayo. Pérdida de conciencia. Malestar brusco importante. Estos síntomas pueden sugerir complicación o rotura y requieren evaluación urgente. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Mitos frecuentes del aneurisma de aorta abdominal “Si no duele, no importa” Falso. Muchos aneurismas no producen síntomas y aun así pueden crecer. “Todos los aneurismas se operan” Falso. Los aneurismas pequeños muchas veces se controlan con seguimiento y manejo de factores de riesgo. “Si me descubren un aneurisma, significa que se va a romper” No necesariamente. El riesgo depende del tamaño, crecimiento, síntomas y características del aneurisma. “Es algo muy raro, así que no necesito preocuparme” No es raro en ciertos grupos de riesgo, especialmente en hombres mayores y fumadores o exfumadores. “Si me operan, ya no necesito control” Depende del tipo de tratamiento. Incluso después de una reparación, puede ser necesario seguir con controles. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Preguntas frecuentes ¿El aneurisma de aorta abdominal siempre da síntomas? No. Muchas veces no produce síntomas y se detecta en exámenes realizados por otro motivo. ¿Cuál es el examen más usado para detectarlo? La ecografía abdominal es uno de los exámenes más utilizados para pesquisar y seguir aneurismas de aorta abdominal. ¿Todo aneurisma requiere cirugía? No. Los aneurismas pequeños suelen controlarse con imágenes periódicas y manejo de factores de riesgo. ¿Cuándo se considera operar? En general cuando el aneurisma es grande, crece rápido, produce síntomas o tiene riesgo importante de rotura. ¿Fumar influye? Sí. El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más importantes tanto para desarrollar aneurisma como para su progresión. ¿Puede romperse sin aviso? Sí. Aunque algunos aneurismas producen síntomas antes, otros pueden romperse de forma brusca. Por eso la detección y el seguimiento son tan importantes. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Evaluación por cirugía vascular El aneurisma de aorta abdominal necesita una evaluación cuidadosa para definir su tamaño, riesgo y necesidad de seguimiento o tratamiento. Una evaluación por cirugía vascular permite revisar tus factores de riesgo, estudiar la anatomía del aneurisma, interpretar tus imágenes y decidir si corresponde vigilancia, tratamiento endovascular o cirugía abierta. Si te detectaron un aneurisma de aorta abdominal, tienes factores de riesgo o presentas dudas sobre un control previo, consulta para una evaluación vascular. Detectarlo y seguirlo a tiempo puede hacer una gran diferencia.

  • Estenosis carotídea: qué es, síntomas, riesgos y tratamiento

    La estenosis carotídea ocurre cuando una de las arterias carótidas se estrecha, lo que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular. Conoce qué es la estenosis carotídea, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica, cuándo aumenta el riesgo de ACV y qué tratamientos pueden ayudar. Estenosis carotídea La estenosis carotídea es el estrechamiento de una arteria carótida, habitualmente por acumulación de placa de aterosclerosis en su interior. Las arterias carótidas son vasos sanguíneos muy importantes, porque llevan sangre al cerebro. Cuando una de ellas se estrecha, puede disminuir el flujo sanguíneo o desprenderse material desde la placa, lo que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular. En muchas personas no produce síntomas y se detecta de manera incidental en un examen. En otras, puede manifestarse como un ataque isquémico transitorio o como un accidente cerebrovascular. Por eso, la estenosis carotídea es un problema relevante: muchas veces no avisa, pero puede tener consecuencias importantes si no se evalúa y trata adecuadamente. ¿Qué es la estenosis carotídea? Es la disminución del calibre de una arteria carótida por acumulación de material en su pared, generalmente una placa de aterosclerosis. Las carótidas se ubican en el cuello y se dividen en ramas que ayudan a irrigar el cerebro. Cuando una de estas arterias se estrecha, el problema no es solo que pase menos sangre. También existe riesgo de que pequeños fragmentos de la placa o coágulos se desprendan y viajen al cerebro. Esto puede provocar: Ataque isquémico transitorio. Accidente cerebrovascular. Síntomas neurológicos focales. Complicaciones neurológicas permanentes en casos graves. La severidad depende del grado de estenosis, de si produjo síntomas y de las características de la placa. ¿Por qué ocurre? La causa más frecuente es la aterosclerosis. La aterosclerosis es un proceso en el que se acumulan grasa, colesterol, calcio y otros componentes en la pared arterial, formando una placa. Con el tiempo, esta placa puede crecer, endurecerse y estrechar la arteria. En algunas personas, la placa se mantiene estable. En otras, puede volverse más inestable o ulcerarse, aumentando el riesgo de embolización hacia el cerebro. Factores de riesgo Los factores de riesgo de estenosis carotídea son muy similares a los de otras enfermedades vasculares. Entre los más frecuentes se encuentran: Tabaquismo. Hipertensión arterial. Colesterol elevado. Diabetes. Enfermedad cardiovascular. Enfermedad arterial periférica. Edad avanzada. Antecedentes de aterosclerosis en otros territorios. Obesidad. Sedentarismo. Historia familiar de enfermedad cardiovascular. La presencia de estos factores no significa necesariamente que exista estenosis carotídea, pero sí aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedad arterial. ¿Qué síntomas puede producir? La estenosis carotídea puede ser asintomática o sintomática. Cuando no da síntomas Muchas personas no sienten nada. En estos casos, el diagnóstico puede hacerse porque se detectó un soplo en el cuello o por un ecodoppler solicitado por otra razón. Cuando sí da síntomas Los síntomas aparecen cuando la circulación cerebral se ve afectada o cuando se desprende material de la placa y viaja al cerebro o a la retina. Puede producir: Debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo. Alteración de sensibilidad en cara, brazo o pierna de un lado. Dificultad para hablar o entender. Desviación de la boca. Pérdida transitoria de visión de un ojo. Visión borrosa o “cortina” en un ojo. Mareo en algunos contextos, aunque por sí solo no es el síntoma más típico. Accidente cerebrovascular. Cuando estos síntomas duran poco tiempo y luego desaparecen, pueden corresponder a un ataque isquémico transitorio. Aunque se resuelvan, no deben ignorarse, porque son una señal de alarma. ¿Es grave? Puede serlo. La importancia de la estenosis carotídea radica en que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular. El riesgo no depende solo del porcentaje de estrechamiento, sino también de si la persona ha tenido síntomas y de otras características clínicas. En términos generales: Una estenosis carotídea sintomática tiene más relevancia que una asintomática. Una estenosis severa suele tener más riesgo que una leve. La presencia de placa inestable o ulcerada puede aumentar el riesgo embólico. No todas las personas necesitan cirugía o intervención, pero sí requieren una evaluación adecuada para estimar su riesgo y definir el mejor tratamiento. ¿Cómo se diagnostica? El estudio comienza con la evaluación clínica y los antecedentes del paciente. Luego pueden solicitarse exámenes para confirmar el diagnóstico, medir el grado de estenosis y planificar el tratamiento. Ecodoppler carotídeo Es el examen inicial más habitual. Permite: Ver la arteria. Identificar la placa. Estimar el grado de estrechamiento. Evaluar la velocidad del flujo. Sugerir si la lesión es leve, moderada o severa. AngioTAC o angioRM En algunos casos se solicitan para complementar la evaluación, especialmente si se está considerando tratamiento quirúrgico o endovascular. Ayudan a: Confirmar la anatomía. Medir con más detalle la lesión. Ver otras arterias. Planificar mejor la intervención. Evaluación neurológica y cardiovascular También puede ser necesaria si el paciente tuvo síntomas neurológicos o si hay que evaluar el riesgo global y las condiciones asociadas. ¿Cómo se clasifica? En la práctica, suele hablarse de estenosis: Leve. Moderada. Severa. Pero además de cuánto se estrechó la arteria, importa mucho si la persona tuvo síntomas o no. Por eso, en la toma de decisiones, una de las preguntas más importantes es: ¿La estenosis carotídea es sintomática o asintomática? Esa diferencia cambia mucho la urgencia, el riesgo y la indicación de tratamiento. Tratamiento de la estenosis carotídea El tratamiento depende de varios factores: Si hubo síntomas o no. El grado de estenosis. La edad y el estado general del paciente. Las características de la placa. El riesgo quirúrgico. La anatomía vascular. No todos los pacientes requieren procedimiento. En muchos casos, el manejo médico es fundamental, incluso si además se realiza cirugía o tratamiento endovascular. Tratamiento médico El tratamiento médico busca reducir el riesgo de accidente cerebrovascular y frenar la progresión de la aterosclerosis. Puede incluir: Antiagregantes plaquetarios. Estatinas. Control estricto de la presión arterial. Manejo de la diabetes. Suspensión del tabaco. Alimentación saludable. Actividad física según indicación médica. Control de factores de riesgo cardiovascular. Este tratamiento es importante en todos los pacientes, tanto sintomáticos como asintomáticos. Endarterectomía carotídea Es una cirugía en la que se abre la arteria y se retira la placa que produce el estrechamiento. Es uno de los tratamientos más utilizados en casos seleccionados, especialmente en pacientes con estenosis significativa y determinados perfiles clínicos. Su objetivo es disminuir el riesgo de futuro accidente cerebrovascular. Angioplastia y stent carotídeo En algunos casos, puede evaluarse un tratamiento endovascular mediante angioplastia y colocación de stent. No es la primera opción para todos los pacientes. Suele considerarse en situaciones seleccionadas, por ejemplo según anatomía, riesgo quirúrgico o condiciones particulares del paciente. La elección entre cirugía y tratamiento endovascular debe individualizarse. ¿Siempre necesito cirugía? No. Muchas personas con estenosis carotídea no requieren cirugía inmediata. Algunas pueden manejarse con tratamiento médico y controles periódicos. Se considera intervención en casos seleccionados, especialmente cuando hay: Estenosis significativa. Síntomas neurológicos atribuibles a esa carótida. Riesgo elevado de accidente cerebrovascular. Hallazgos que sugieren mayor inestabilidad de la lesión. La decisión debe basarse en evaluación especializada. ¿Qué pasa si tuve síntomas neurológicos? Si una persona presenta síntomas compatibles con ataque isquémico transitorio o accidente cerebrovascular, la evaluación debe ser rápida. En ese contexto, si se identifica una estenosis carotídea relevante y relacionada con los síntomas, puede ser necesario actuar con mayor prontitud. Los síntomas de alarma incluyen: Pérdida súbita de fuerza en un brazo o una pierna. Desviación de la boca. Dificultad para hablar. Pérdida visual súbita de un ojo. Entumecimiento de un lado del cuerpo. Aunque duren pocos minutos y luego desaparezcan, requieren consulta urgente. Seguimiento y controles El seguimiento depende del grado de estenosis y del tratamiento indicado. Puede incluir: Controles clínicos. Ecodoppler periódico. Ajustes de medicamentos. Evaluación de progresión. Reforzamiento del control de factores de riesgo. Incluso después de una cirugía o de un stent, el seguimiento sigue siendo importante. ¿Qué puedo hacer para cuidar mis arterias? El cuidado vascular general es una parte clave del tratamiento. Medidas importantes incluyen: No fumar. Tomar correctamente los medicamentos indicados. Controlar presión arterial, colesterol y diabetes. Mantener controles médicos regulares. Comer de forma saludable. Hacer actividad física dentro de lo permitido. Consultar precozmente ante síntomas neurológicos. El tratamiento de la estenosis carotídea no se limita al procedimiento. También incluye prevenir nuevos eventos y proteger la salud arterial global. ¿Cuándo consultar de urgencia? Debes buscar atención médica urgente si presentas síntomas neurológicos de inicio súbito, como: Debilidad de un lado del cuerpo. Dificultad para hablar. Desviación facial. Pérdida visual súbita. Confusión brusca. Alteración súbita del lenguaje. Síntomas compatibles con accidente cerebrovascular. En estos casos, el tiempo es muy importante. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Mitos frecuentes sobre la estenosis carotídea “Si no tengo dolor, no es importante” Falso. La estenosis carotídea muchas veces no duele y puede igualmente aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular. “Si me siento bien, no necesito tratarme” Falso. Algunas lesiones son asintomáticas, pero igual requieren control, medicamentos o eventualmente tratamiento. “Todas las estenosis se operan” Falso. No todas requieren cirugía. Algunas se tratan con manejo médico y seguimiento. “Si la arteria está estrecha, significa que ya me va a dar un ACV” No necesariamente. El riesgo depende de varios factores. Por eso es importante una evaluación individualizada. “La cirugía reemplaza los medicamentos” Falso. Aunque se haga cirugía o stent, el tratamiento médico y el control de factores de riesgo siguen siendo fundamentales. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Preguntas frecuentes ¿La estenosis carotídea puede no dar síntomas? Sí. Muchas veces se detecta sin síntomas, en un estudio solicitado por otra razón o al investigar enfermedad vascular. ¿El mareo significa que tengo estenosis carotídea? No necesariamente. El mareo por sí solo tiene muchas causas y no es el síntoma más típico de estenosis carotídea. ¿Qué tan peligroso es un ataque isquémico transitorio? Es muy importante, porque puede ser una advertencia de un accidente cerebrovascular mayor. ¿El ecodoppler carotídeo duele? No. Es un examen no invasivo, similar a una ecografía. ¿Qué diferencia hay entre cirugía y stent? La cirugía retira la placa directamente. El stent es un tratamiento endovascular que ayuda a mantener la arteria abierta desde dentro. La elección depende del caso. ¿Puedo hacer vida normal si tengo estenosis carotídea? Muchas personas sí, pero deben seguir controles y tratamiento. Todo depende del grado de estenosis, de si tuvieron síntomas y del plan indicado. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Evaluación por cirugía vascular La estenosis carotídea debe evaluarse de manera individual, considerando no solo el porcentaje de estrechamiento, sino también si hubo síntomas, el riesgo de accidente cerebrovascular y las características del paciente. La evaluación por cirugía vascular permite: Confirmar el diagnóstico. Interpretar correctamente el ecodoppler. Determinar el grado de riesgo. Definir si corresponde tratamiento médico, cirugía o tratamiento endovascular. Coordinar el seguimiento. Si te dijeron que tienes una estenosis carotídea, si presentaste un ataque isquémico transitorio o si tuviste síntomas neurológicos súbitos, consulta para una evaluación vascular oportuna.

  • Cómo cuidar tu fístula arteriovenosa: recomendaciones para pacientes

    La fístula arteriovenosa es tu acceso vascular para hemodiálisis. Cuidarla todos los días ayuda a que funcione mejor y por más tiempo. Aprende cómo cuidar tu fístula arteriovenosa, qué hacer y qué evitar, cómo revisar si funciona bien y cuándo consultar de inmediato. Cómo cuidar tu fístula arteriovenosa La fístula arteriovenosa, también llamada FAV, es una conexión entre una arteria y una vena que se realiza mediante una cirugía, generalmente en el brazo. Su objetivo es permitir un flujo de sangre suficiente y seguro para realizar hemodiálisis. Por eso, muchas personas la llaman su “línea de vida”: es el acceso que permite conectarse a la máquina de diálisis y recibir el tratamiento de forma repetida. Cuidarla todos los días es fundamental para que funcione bien, dure más tiempo y tenga menos complicaciones. ¿Qué es una fístula arteriovenosa? Una fístula arteriovenosa es una unión entre una arteria y una vena. Después de su creación, la vena recibe más flujo de sangre y, con el tiempo, se vuelve más firme y resistente. Esto permite que pueda ser puncionada durante la hemodiálisis. La fístula no se usa inmediatamente después de la cirugía. Necesita un período de maduración, que puede tomar varias semanas. Durante ese tiempo, la vena se adapta al nuevo flujo y se prepara para poder utilizarse de forma segura. ¿Por qué es tan importante cuidarla? La fístula suele ser el mejor acceso para hemodiálisis cuando las venas y arterias lo permiten. En comparación con un catéter, generalmente tiene menor riesgo de infección, puede durar más tiempo y suele asociarse a menos complicaciones. Pero para que funcione bien, necesita cuidado diario. Tu participación es clave: revisar la fístula, proteger el brazo, mantener la higiene y consultar a tiempo ante cambios puede evitar problemas importantes. Revisa tu fístula todos los días Una de las cosas más importantes es revisar diariamente si la fístula está funcionando. La fístula normalmente tiene una vibración suave, continua, parecida a un zumbido. Esta vibración se llama thrill o frémito y se siente al apoyar suavemente los dedos sobre la zona. Se siente una vibración similar al ronroneo de un gato. ¿Qué debes hacer? Todos los días, coloca suavemente los dedos sobre tu fístula y verifica si sientes la vibración. Debe sentirse como un zumbido o vibración continua. Si cambia mucho, disminuye o deja de sentirse, puede ser una señal de alerta. Consulta si no sientes vibración Si la fístula deja de vibrar o el zumbido desaparece, consulta de inmediato con tu centro de diálisis o equipo médico. Puede indicar que el acceso se está tapando o dejó de funcionar correctamente. Protege el brazo de la fístula El brazo donde tienes la fístula necesita cuidados especiales. Evita cualquier cosa que pueda comprimir, dañar o disminuir el flujo de sangre del acceso. No permitas que en ese brazo: Te tomen la presión arterial. Te saquen sangre. Te instalen vías venosas. Te pongan inyecciones, salvo indicación médica específica. Te coloquen ropa, relojes o pulseras apretadas. Te apoyes con fuerza o duermas encima del brazo. También evita cargar objetos pesados con ese brazo si tu equipo médico no lo ha autorizado, especialmente durante el período de recuperación o maduración. Mantén tu fístula limpia La higiene ayuda a disminuir el riesgo de infección. Lava el brazo con agua y jabón suave todos los días. Antes de cada sesión de diálisis, asegúrate de que la zona esté limpia, siguiendo las indicaciones del centro de diálisis. Evita aplicar cremas, lociones, perfumes, talcos o aceites directamente sobre la zona de punción antes de la diálisis, salvo que tu equipo de salud lo indique. También evita rascarte si la piel está irritada. Si notas picazón, resequedad o heridas, consulta para recibir orientación. Ejercicios para madurar la fístula Después de crear una fístula, el equipo médico puede indicar ejercicios suaves para ayudar a que la vena madure. Uno de los ejercicios más usados es apretar suavemente una pelota de goma varias veces al día, según indicación. Estos ejercicios pueden ayudar a fortalecer la vena, pero no deben iniciarse ni modificarse sin indicación médica, especialmente si la cirugía fue reciente, hay dolor, hinchazón o alguna complicación. Durante la diálisis Durante cada sesión de hemodiálisis, también es importante cuidar tu acceso. Algunas recomendaciones son: Asegúrate de que se usen agujas adecuadas y en el lugar correcto. Informa siempre si hay dolor, ardor, hormigueo o molestias. Mantén el brazo apoyado y estirado sobre un soporte. Evita doblar el brazo durante la sesión si eso afecta las agujas. Después de la diálisis, presiona el lugar de punción según te indiquen. No retires apósitos antes de tiempo. Consulta si el sangrado no se detiene. Una punción adecuada y un buen cuidado posterior ayudan a disminuir complicaciones. Alimentación y hábitos saludables El cuidado de la fístula también se relaciona con tu salud general. Mantener buenos hábitos ayuda a proteger tus vasos sanguíneos y tu tratamiento. Recomendaciones generales: Sigue la dieta indicada por tu equipo renal. Bebe la cantidad de líquido indicada por tu nefrólogo. Más no necesariamente es mejor, depende de cada caso. No fumes. Mantén actividad física según tus capacidades. Asiste a tus controles médicos. Toma tus medicamentos según indicación. No suspendas tratamientos sin consultar. El cuidado del acceso es parte del cuidado integral de tu salud. Qué cosas debes evitar Para proteger tu fístula, evita: Dormir apoyando el peso sobre el brazo. Usar mangas, relojes, pulseras o vendas apretadas. Tomar presión arterial en ese brazo. Extraer sangre o instalar vías venosas en ese brazo. Rascar o manipular costras en las zonas de punción. Cargar peso excesivo sin autorización. Aplicar calor o frío extremo sobre la zona. Ignorar cambios en la vibración de la fístula. Si tienes dudas sobre alguna actividad, es mejor preguntar a tu equipo de diálisis antes de hacerla. Signos de alarma Consulta de inmediato si presentas: Fiebre. Enrojecimiento alrededor de la fístula. Calor, dolor o aumento de volumen. Exudado o pus en la zona de punción. Sangrado que no se detiene. La fístula deja de vibrar. La vibración disminuye o cambia mucho. Hinchazón de la mano, brazo, cara o cuello. Dolor intenso en la mano. Cambio de color, frialdad o pérdida de fuerza en los dedos. Estos signos pueden indicar infección, trombosis, problemas de flujo o complicaciones que necesitan evaluación rápida. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Mitos frecuentes sobre la fístula arteriovenosa “Si la fístula no duele, significa que está bien” No siempre. Una fístula puede tener problemas aunque no duela. Por eso es importante revisar diariamente la vibración. “Puedo usar el brazo normalmente para todo” Puedes usar el brazo en muchas actividades habituales, pero debes evitar presión, punciones, ropa apretada y cargas excesivas si no han sido autorizadas. “Si deja de vibrar, espero al próximo control” No. Si la fístula deja de vibrar, debes consultar de inmediato. El tiempo puede ser importante para intentar recuperar el acceso. “Las cremas ayudan a que la zona esté mejor antes de diálisis” No necesariamente. Algunas cremas o lociones pueden interferir con la higiene previa a la punción. Usa productos solo si tu equipo lo indica. “El sangrado después de diálisis siempre es normal” Un pequeño sangrado puede ocurrir, pero si no se detiene con la presión indicada, debe evaluarse. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Preguntas frecuentes ¿Debo revisar mi fístula todos los días? Sí. Es recomendable revisar diariamente si tiene vibración o zumbido. Si desaparece, consulta de inmediato. ¿Puedo dormir sobre el brazo de la fístula? No es recomendable. Dormir apoyando el peso sobre ese brazo puede comprimir la fístula y afectar el flujo. ¿Me pueden tomar la presión en el brazo de la fístula? No. Debes evitar que tomen presión arterial en ese brazo. ¿Pueden sacarme sangre de ese brazo? No, salvo una indicación médica muy específica. En general, se deben evitar punciones en el brazo de la fístula. ¿Puedo hacer ejercicio? Sí, pero según indicación médica. Algunos ejercicios ayudan a la maduración, pero deben adaptarse a cada paciente y etapa de la fístula. ¿Qué hago si la fístula sangra? Aplica presión según las indicaciones de tu centro de diálisis. Si el sangrado no se detiene, consulta de inmediato. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Evaluación por cirugía vascular La fístula arteriovenosa necesita seguimiento para funcionar bien y durar el mayor tiempo posible. Una evaluación por cirugía vascular permite revisar si el acceso tiene buen flujo, detectar estrecheces, evaluar problemas de punción, estudiar disminución del thrill y tratar complicaciones antes de que el acceso se pierda. Si tienes una fístula y notas cambios en la vibración, dolor, hinchazón, sangrado persistente o problemas durante la diálisis, consulta de inmediato. Cuidar tu fístula hoy es cuidar tu tratamiento.

  • Tromboembolismo pulmonar: síntomas, riesgos y tratamiento

    El tromboembolismo pulmonar ocurre cuando un coágulo viaja hacia los pulmones y obstruye una arteria pulmonar, pudiendo causar falta de aire, dolor en el pecho o palpitaciones. Conoce qué es el tromboembolismo pulmonar, cuáles son sus síntomas, cuándo consultar de urgencia, cómo se trata y qué cuidados son importantes después del diagnóstico. Tromboembolismo pulmonar El tromboembolismo pulmonar, también conocido como TEP, ocurre cuando un coágulo de sangre viaja por la circulación hasta los pulmones y obstruye una arteria pulmonar. La mayoría de las veces, este coágulo se origina en una trombosis venosa profunda de las piernas o la pelvis. Desde ahí puede desprenderse, avanzar por las venas hacia el corazón y llegar a la circulación pulmonar. El TEP puede variar mucho en gravedad. Algunas personas presentan síntomas leves, mientras que otras pueden tener compromiso importante de la respiración, la circulación o la oxigenación. Por eso, ante la sospecha de tromboembolismo pulmonar, la evaluación médica debe ser oportuna. ¿Qué es el tromboembolismo pulmonar? Es la obstrucción de una o más arterias pulmonares por un coágulo de sangre. Cuando esto ocurre, una parte del pulmón recibe menos flujo sanguíneo. Esto puede dificultar el intercambio de oxígeno, aumentar el esfuerzo del corazón y producir síntomas como falta de aire, dolor torácico, palpitaciones o desmayo. El TEP forma parte de la enfermedad tromboembólica venosa, junto con la trombosis venosa profunda. Ambas condiciones están estrechamente relacionadas. Síntomas frecuentes Los síntomas pueden aparecer de forma repentina o progresiva. No todas las personas presentan los mismos signos. Los síntomas más frecuentes son: Falta de aire. Dolor en el pecho. Palpitaciones. Tos. Tos con sangre en algunos casos. Mareo, sensación de desmayo o desmayo. Dolor o hinchazón de una pierna si existe trombosis venosa profunda asociada. Sensación de angustia o malestar general. La falta de aire súbita, el dolor torácico y el desmayo son síntomas que requieren evaluación inmediata. ¿Es grave? El tromboembolismo pulmonar puede ser leve, moderado o grave, dependiendo del tamaño y la ubicación del coágulo, el estado general del paciente y el impacto sobre el corazón y la oxigenación. En algunos casos, el TEP puede comprometer la circulación y producir inestabilidad clínica. En situaciones graves puede ser potencialmente mortal. Sin embargo, con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, muchas personas evolucionan favorablemente. La gravedad no siempre se puede estimar solo por los síntomas. Por eso, el equipo médico puede solicitar exámenes para evaluar el tamaño del coágulo, la función del corazón, la oxigenación y el riesgo individual. Factores de riesgo El TEP suele estar relacionado con factores que favorecen la formación de coágulos. Entre los factores de riesgo más frecuentes se encuentran: Trombosis venosa profunda. Inmovilidad prolongada. Viajes largos. Reposo u hospitalización reciente. Cirugías recientes. Cáncer activo. Embarazo o posparto. Uso de anticonceptivos o terapia hormonal. Trombofilias o alteraciones de la coagulación. Antecedente personal o familiar de trombosis. Obesidad. Tabaquismo. Enfermedades inflamatorias o médicas que aumentan el riesgo trombótico. Tener uno o más factores de riesgo no significa necesariamente que ocurrirá un TEP, pero sí aumenta la sospecha cuando aparecen síntomas compatibles. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico comienza con la evaluación clínica. Se revisan los síntomas, los signos vitales, la oxigenación, los antecedentes médicos y los factores de riesgo. Según la sospecha clínica, el equipo médico puede solicitar exámenes como: Dímero D en casos seleccionados. AngioTAC de tórax. Cintigrafía ventilación/perfusión en casos específicos. Ecocardiograma si se sospecha compromiso del corazón derecho. Ecodoppler venoso de extremidades inferiores si se sospecha trombosis venosa profunda asociada. Exámenes de sangre para evaluar riesgo, oxigenación o daño cardíaco. No todos los pacientes necesitan los mismos exámenes. La elección depende de la gravedad, los antecedentes, la estabilidad clínica y la disponibilidad de estudios. Las guías de la European Society of Cardiology recomiendan estratificar el riesgo del TEP considerando estabilidad hemodinámica, marcadores clínicos, función del ventrículo derecho y biomarcadores; además, indican iniciar anticoagulación precoz cuando la probabilidad clínica es alta o intermedia mientras se completa el estudio diagnóstico, si no hay contraindicación. Tratamiento del tromboembolismo pulmonar El tratamiento depende de la gravedad del cuadro, el tamaño y ubicación del coágulo, el riesgo de sangrado, los antecedentes del paciente y la presencia de compromiso cardiovascular. El objetivo es evitar que el coágulo crezca, prevenir nuevos eventos, mejorar la oxigenación y reducir el riesgo de complicaciones. Anticoagulación La anticoagulación es la base del tratamiento en la mayoría de los pacientes con TEP. Los anticoagulantes no disuelven el coágulo de forma inmediata. Su principal función es evitar que aumente de tamaño y prevenir nuevos coágulos, mientras el organismo lo va reabsorbiendo con el tiempo. Existen distintos tipos de anticoagulantes, como heparinas, anticoagulantes orales directos y antagonistas de vitamina K. La elección depende de cada caso, incluyendo función renal, riesgo de sangrado, embarazo, cáncer, interacciones medicamentosas y otras condiciones clínicas. Las guías CHEST recomiendan anticoagulantes orales directos como apixabán, dabigatrán, edoxabán o rivaroxabán sobre antagonistas de vitamina K en muchos pacientes con VTE agudo, cuando no hay contraindicaciones específicas. Oxígeno y manejo hospitalario Algunas personas requieren oxígeno, monitorización o manejo en unidad hospitalaria, especialmente si presentan baja saturación, síntomas importantes, enfermedades asociadas o mayor riesgo clínico. En pacientes estables y de bajo riesgo, algunos casos pueden tratarse de forma ambulatoria o con hospitalización breve, siempre según evaluación médica. Trombolisis o tratamiento endovascular En casos más graves, cuando existe compromiso hemodinámico, shock, inestabilidad clínica o alto riesgo, puede considerarse tratamiento avanzado. Esto puede incluir trombolisis, procedimientos endovasculares o manejo en una unidad especializada. Estos tratamientos no son necesarios para todos los TEP. Se reservan para situaciones seleccionadas en las que el beneficio esperado supera el riesgo de sangrado u otras complicaciones. La ESC señala que la reperfusión primaria, generalmente con trombolisis sistémica, es el tratamiento de elección en TEP de alto riesgo; si hay contraindicación o falla, pueden considerarse alternativas como embolectomía quirúrgica o tratamiento percutáneo según disponibilidad y equipo experto. ¿Necesito cirugía? Generalmente no. La mayoría de los pacientes con tromboembolismo pulmonar se trata con anticoagulación y seguimiento médico. La cirugía o los procedimientos avanzados se reservan para situaciones específicas. Puede evaluarse tratamiento avanzado si existe: TEP grave. Inestabilidad clínica. Compromiso hemodinámico. Coágulo extenso o de alto riesgo. Deterioro a pesar del tratamiento inicial. Contraindicación o falla de otras terapias. En estos casos, el manejo suele realizarse en un hospital, con equipo multidisciplinario y monitorización estrecha. Cuidados después del diagnóstico Después de un tromboembolismo pulmonar, es importante seguir cuidadosamente las indicaciones médicas. Algunas recomendaciones habituales son: Tomar los medicamentos exactamente como fueron indicados. No suspender anticoagulantes sin indicación médica. Asistir a controles médicos. Informar sangrados, moretones importantes o síntomas nuevos. Evitar inmovilidad prolongada. Retomar actividad física de forma progresiva según indicación. Consultar antes de viajes largos o cirugías. Avisar al equipo médico si usas otros medicamentos o suplementos. El seguimiento permite ajustar el tratamiento, definir la duración de la anticoagulación y evaluar la recuperación. ¿Cuándo consultar de urgencia? Debes buscar atención médica urgente si presentas: Falta de aire súbita o que empeora. Dolor en el pecho. Desmayo. Palpitaciones intensas. Tos con sangre. Empeoramiento rápido de los síntomas. Dolor o hinchazón importante de una pierna. Estos síntomas pueden corresponder a un TEP o a una complicación asociada y requieren evaluación inmediata. Posibles complicaciones El TEP puede causar complicaciones tempranas o tardías. Entre las complicaciones posibles se encuentran: Disminución de la oxigenación. Sobrecarga del corazón derecho. Inestabilidad hemodinámica. Recurrencia de trombosis o embolia. Sangrado asociado al tratamiento anticoagulante. Persistencia de falta de aire o limitación funcional. Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica en un grupo pequeño de pacientes. No todos los pacientes desarrollan complicaciones, pero el seguimiento es importante para detectarlas a tiempo. Prevención de nuevos eventos La prevención depende de la causa del TEP y del riesgo individual. Puede incluir: Cumplir el tratamiento anticoagulante. Evitar suspensiones no indicadas. Mantener controles médicos. Movilizarse precozmente después de cirugías u hospitalizaciones, si está permitido. Usar medidas preventivas en viajes largos si corresponde. Controlar factores de riesgo. Evaluar prevención en futuras cirugías, hospitalizaciones o períodos de inmovilidad. La duración del tratamiento anticoagulante depende de si el TEP fue provocado por un factor transitorio, si existen factores persistentes o si hay alto riesgo de recurrencia. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Mitos frecuentes sobre el tromboembolismo pulmonar “Si ya me pasó, no volverá a ocurrir” Falso. Puede repetirse, por eso el seguimiento y el tratamiento adecuado son importantes. “Debo hacer reposo absoluto” No siempre. La movilización suele ser progresiva y depende del estado clínico. En muchos casos, una vez iniciado el tratamiento y según indicación médica, se evita el reposo prolongado. “El tratamiento elimina el coágulo inmediatamente” No exactamente. El tratamiento evita que el coágulo crezca y previene nuevos eventos, mientras el cuerpo lo va reabsorbiendo con el tiempo. “Solo ocurre en personas mayores” Falso. Puede ocurrir a cualquier edad si existen factores de riesgo. “Si no tengo dolor de pierna, no puede ser TEP” Falso. Algunas personas tienen TEP sin síntomas evidentes en las piernas. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Preguntas frecuentes ¿El tromboembolismo pulmonar es una urgencia? Sí. La sospecha de TEP requiere evaluación médica urgente, especialmente si hay falta de aire, dolor en el pecho, desmayo o palpitaciones intensas. ¿De dónde viene el coágulo? Con frecuencia se origina en una trombosis venosa profunda de las piernas o la pelvis, aunque no siempre se identifican síntomas en la extremidad. ¿El TEP siempre requiere hospitalización? No siempre. Depende de la gravedad, estabilidad clínica, oxigenación, antecedentes y riesgo individual. Algunos pacientes de bajo riesgo pueden manejarse con hospitalización breve o incluso tratamiento ambulatorio según evaluación médica. ¿Cuánto tiempo dura la anticoagulación? Depende de la causa del TEP, el riesgo de recurrencia, el riesgo de sangrado y los antecedentes del paciente. Algunas personas requieren tratamiento por meses y otras anticoagulación más prolongada. ¿Puedo hacer ejercicio después de un TEP? En muchos casos sí, pero el retorno debe ser progresivo y guiado por el equipo médico, especialmente si hubo compromiso respiratorio o cardíaco. ¿Qué pasa si olvido una dosis del anticoagulante? No suspendas ni dupliques dosis sin indicación. Revisa las instrucciones específicas de tu medicamento y consulta a tu equipo tratante si tienes dudas. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Evaluación por cirugía vascular El tromboembolismo pulmonar requiere diagnóstico oportuno, tratamiento adecuado y seguimiento para disminuir el riesgo de nuevos eventos. Una evaluación por cirugía vascular puede ser útil especialmente cuando existe trombosis venosa profunda asociada, antecedente de eventos trombóticos, várices o enfermedad venosa, necesidad de prevención en viajes o cirugías, o sospecha de secuelas venosas. Si tuviste un tromboembolismo pulmonar o presentas síntomas sugerentes como falta de aire súbita, dolor en el pecho, palpitaciones o desmayo, consulta de inmediato para una evaluación médica.

  • Hemodiálisis: qué es, cuándo se indica y por qué necesitas un acceso vascular

    La hemodiálisis es un tratamiento que ayuda a limpiar la sangre cuando los riñones ya no pueden eliminar adecuadamente toxinas y exceso de líquido. Conoce qué es la hemodiálisis, por qué se indica, cómo funciona, qué es un acceso vascular y por qué es importante planificarlo antes de iniciar diálisis. Me dijeron que debo dializarme… ¿y ahora qué? Recibir la noticia de que podrías necesitar hemodiálisis puede generar miedo, dudas e incertidumbre. Es completamente comprensible. La palabra “diálisis” suele sonar grande, lejana o incluso abrumadora, pero entender de qué se trata puede ayudarte a tomar mejores decisiones y prepararte con más tranquilidad. La hemodiálisis es un tratamiento que reemplaza parcialmente algunas funciones de los riñones cuando estos ya no logran trabajar lo suficiente. Su objetivo es ayudar a limpiar la sangre, eliminar exceso de líquido y mantener el equilibrio del organismo. No significa que “todo terminó”. Significa que tu cuerpo necesita apoyo para realizar funciones que los riñones ya no están logrando cumplir adecuadamente. ¿Qué significa dializarse? Dializarse significa recibir un tratamiento que ayuda a eliminar sustancias que normalmente deberían ser filtradas por los riñones. Cuando los riñones funcionan bien, eliminan toxinas, regulan el exceso de agua, ayudan a mantener niveles adecuados de minerales y participan en el equilibrio general del cuerpo. Cuando la función renal disminuye de forma importante, estas sustancias pueden acumularse y producir síntomas o complicaciones. La hemodiálisis ayuda a: Limpiar la sangre. Eliminar exceso de líquido. Regular ciertos minerales y electrolitos. Disminuir síntomas asociados a falla renal avanzada. Mantener el equilibrio del organismo. ¿Cómo funciona la hemodiálisis? Durante la hemodiálisis, la sangre sale del cuerpo a través de un acceso vascular, pasa por una máquina con un filtro especial llamado dializador y luego vuelve al cuerpo. El dializador actúa como un filtro artificial. Permite retirar sustancias de desecho y exceso de líquido, mientras la sangre circula por un circuito controlado. Para que este proceso funcione, se necesita mover un volumen importante de sangre de forma segura y repetida. Por eso es tan importante contar con un buen acceso vascular. ¿Qué es un acceso vascular? Un acceso vascular es una forma segura de acceder a tu sangre para poder realizar la hemodiálisis. Como la hemodiálisis se realiza varias veces por semana, no basta con una vena pequeña como las que se usan para tomar exámenes o poner suero. Se necesita un acceso que permita un flujo adecuado, repetido y seguro. Los principales tipos de acceso vascular para hemodiálisis son: Fístula arteriovenosa. Prótesis o injerto vascular. Catéter venoso central. Cada uno tiene indicaciones, ventajas y riesgos diferentes. Fístula arteriovenosa: la mejor opción cuando es posible La fístula arteriovenosa, o FAV, se crea mediante una cirugía que une una arteria con una vena, habitualmente en el brazo. Con el tiempo, la vena recibe más flujo de sangre, se fortalece y puede ser utilizada para hemodiálisis. Cuando es posible realizarla, suele ser la mejor opción porque tiene: Menor riesgo de infección. Mayor duración. Menor riesgo de complicaciones comparada con el catéter. Mejor funcionamiento a largo plazo. Mejor calidad de diálisis en muchos pacientes. La fístula no funciona de inmediato. Necesita tiempo para madurar antes de poder usarse. En muchos casos, este proceso puede tomar varias semanas. Prótesis o injerto vascular La prótesis, también llamada injerto vascular, es un tubo artificial que conecta una arteria con una vena. Se utiliza cuando las venas del paciente no son adecuadas para crear una fístula o cuando se necesita una alternativa diferente. Puede ser una buena opción en pacientes seleccionados, pero suele tener más riesgo de infección o trombosis que una fístula nativa. La elección entre fístula e injerto depende de la evaluación vascular, el estado de las venas y arterias, el tiempo disponible y las condiciones generales de cada paciente. Catéter venoso central El catéter venoso central es un tubo que se coloca en una vena grande, generalmente en el cuello o tórax, para permitir la hemodiálisis. Puede ser útil cuando se necesita iniciar diálisis de forma urgente o cuando aún no existe una fístula o injerto disponible. Sin embargo, no es la mejor opción a largo plazo. Mientras más tiempo se usa un catéter, mayor puede ser el riesgo de complicaciones. Entre sus riesgos se encuentran: Infecciones graves. Trombosis o formación de coágulos. Daño o estrechez de venas centrales. Hospitalizaciones. Mal funcionamiento del acceso. Por eso, cuando una persona probablemente necesitará hemodiálisis, es importante planificar con anticipación un acceso vascular más seguro y duradero. ¿Por qué no hay que esperar hasta “empezar diálisis”? Uno de los mensajes más importantes es este: la fístula necesita tiempo. No conviene esperar hasta el día en que la diálisis sea urgente para recién evaluar el acceso vascular. Si la enfermedad renal está avanzada y existe posibilidad de necesitar hemodiálisis, es mejor consultar con anticipación. Así se puede estudiar qué brazo tiene mejores venas y arterias, planificar la cirugía y dar tiempo a que la fístula madure. Planificar a tiempo puede ayudar a evitar el uso prolongado de catéteres y reducir complicaciones. ¿Cuándo consultar a cirugía vascular? Es recomendable consultar a cirugía vascular si: Te dijeron que podrías necesitar hemodiálisis. Tienes enfermedad renal crónica avanzada. Tu nefrólogo indicó evaluación para acceso vascular. Ya tienes un catéter de diálisis. Tu fístula no funciona bien. Has tenido problemas de punción, bajo flujo o trombosis del acceso. Tienes dudas sobre qué tipo de acceso necesitas. La evaluación vascular permite revisar tus venas y arterias, elegir el mejor sitio para crear el acceso y planificar el tratamiento de forma más segura. ¿Cómo se evalúa el acceso vascular? Antes de crear una fístula o injerto, se realiza una evaluación clínica y, muchas veces, un ecodoppler vascular. El ecodoppler permite estudiar: El tamaño y calidad de las venas. El estado de las arterias. El flujo sanguíneo. Posibles obstrucciones o alteraciones. Qué brazo podría ser más adecuado. Qué tipo de acceso tiene mejores posibilidades de funcionar. Esta evaluación ayuda a tomar una decisión personalizada. No todos los pacientes tienen las mismas venas, arterias ni necesidades. ¿Cómo cuidar tu acceso vascular? El cuidado depende del tipo de acceso, pero algunas recomendaciones generales son: Mantener buena higiene. No permitir que te tomen presión en el brazo de la fístula. No permitir extracciones de sangre en ese brazo, salvo indicación especial. Evitar golpes o compresión sobre la zona. No dormir apoyando el peso sobre el acceso. Revisar cambios en la piel. Consultar si notas dolor, enrojecimiento, secreción o aumento de volumen. Asistir a controles periódicos. Si tienes una fístula, es importante aprender a reconocer su “vibración” o thrill. Si deja de sentirse, puede ser una señal de alerta. Señales de alerta Debes consultar de forma urgente si presentas: Fiebre o escalofríos si tienes catéter. Enrojecimiento, dolor o exudado en el sitio del catéter. Hinchazón de cara, cuello o brazo. Dificultad para respirar. Dolor en el pecho. Sangrado persistente del acceso. La fístula deja de vibrar. Dolor intenso o cambio de color en la mano. Heridas o cambios importantes en la piel del brazo. Ante cualquiera de estos signos, es mejor consultar de inmediato. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Mitos frecuentes sobre la hemodiálisis y el acceso vascular “El catéter es igual de bueno que la fístula” Falso. El catéter puede ser útil en situaciones urgentes o temporales, pero tiene más riesgo de infección, trombosis y complicaciones a largo plazo. “Me hago la fístula cuando la necesite” Falso. La fístula debe planificarse con anticipación porque necesita tiempo para madurar. No funciona de inmediato. “La fístula es peligrosa” La creación de una fístula es un procedimiento quirúrgico planificado. Como toda cirugía, tiene riesgos, pero en general se realiza para ofrecer un acceso más seguro y duradero que el catéter. “Si todavía no empecé diálisis, no necesito evaluación” No necesariamente. Justamente antes de iniciar diálisis puede ser el mejor momento para planificar el acceso vascular. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Preguntas frecuentes ¿La hemodiálisis cura la enfermedad renal? No. La hemodiálisis no cura la enfermedad renal, pero ayuda a reemplazar parte de la función de los riñones cuando ya no logran trabajar adecuadamente. ¿Cuántas veces por semana se realiza? La frecuencia depende de cada paciente y de la indicación nefrológica. Muchas personas realizan hemodiálisis varias veces por semana, pero el esquema debe definirlo el equipo tratante. ¿La fístula se puede usar inmediatamente? No. La fístula necesita un tiempo de maduración antes de poder ser utilizada. Por eso debe planificarse con anticipación. ¿Siempre se puede hacer una fístula? No siempre. Algunas personas no tienen venas o arterias adecuadas. En esos casos se puede evaluar una prótesis o injerto vascular. ¿Por qué es malo usar catéter por mucho tiempo? Porque aumenta el riesgo de infecciones, trombosis, daño de venas centrales y hospitalizaciones. ¿Quién decide qué acceso necesito? La decisión ideal se toma en conjunto entre nefrología, cirugía vascular y el paciente, considerando la función renal, el tiempo estimado para iniciar diálisis, el estado de las venas y arterias, y las condiciones generales de salud. ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Evaluación por cirugía vascular Preparar un acceso vascular a tiempo puede hacer una gran diferencia en el inicio de la hemodiálisis. La evaluación por cirugía vascular permite estudiar tus venas y arterias, definir si puedes tener una fístula, evaluar alternativas y planificar el acceso más adecuado para ti. Si te dijeron que podrías necesitar hemodiálisis, no esperes a estar en urgencia para consultar. Planificar tu acceso vascular con tiempo puede ayudarte a iniciar el tratamiento de forma más segura.

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